sábado, 29 de marzo de 2008

La muerta en una fiesta



Este es un cuento que yo contaba cuando estaba en el colegio y que también se está convirtiendo en un clásico. (el nombre de los personajes varía pero la escencia de la historia siempre es la misma)

La noche que ocurrió todo, se realizaba una fiesta de cumpleaños a lo grande. En la fiesta habían muchos invitados y algunos otros "colados" que sólo buscaban bailar y divertirse un rato para conocer chicas.

A aquella fiesta llegó Ricardo, sin conocer a nadie entró al lugar sin que lo invitaran. Se sentó en el sillón para observar a la gente que bailaba.

Una chica muy linda, llamada Andrea, se sentó a su costado y él, sin perder el tiempo, comenzó a "hacerle el habla" y luego la invitó a bailar. Así, en esa grata compañía bailaron ambos durante toda la noche.

Andrea le dijo a Ricardo que ya era tarde y debía irse, así que él se ofreció a llevarla en su moto; al principio Andrea no quería, pero Ricardo fue tan insistente que ella tuvo que aceptar con la condición de que Ricardo sólo la dejara en la esquina de su casa pues sus padres se molestarían si la veían con un chico a esa hora y en moto; así que él acepto la condición.

Al salir de la fiesta Andrea comenzó a sentir frío y Ricardo le prestó su casaca de cuero. Subieron a la moto y arrancaron...

Andrea iba guiando a Ricardo hasta que le pidió que bajara la velocidad y la dejara en la siguiente esquina. Él detuvo la moto donde ella le dijo... le hizo una señal con la mano señalándole cuál era su casa y Ricardo dió media vuelta con la moto y se fué.

En la mitad de camino de regreso Ricardo recordó que Andrea se había quedado con su casaca y decidió ir a buscarla. Rgresó al lugar donde había dejado a la chica hace unos momentos y tocó la casa en donde ella le había dicho que vivía.

Salió una señora, y Ricardo pregunto: ¿se encuentra Andrea?,
la señora se sorprendió mucho y le contestó: ¿quién la busca?;
"Dígale que soy ricardo" -dijo él
"ella no se encuentra aquí" -dijo la mujer
"yo la acabo de dejar aquí hace media hora" -replicó
"eso es imposible" -se exhaltó la señora con un tono casi quebradizo...

Hizo pasar al muchacho y le mostró una foto en la pared de su sala donde estaba Andrea; ¿la buscas a ella?, pregunto la señora; Ricardoasintió con la cabeza, mientras la señora se echaba a llorar...

La señora le contó a Ricardo que Andrea, su hija, había fallecido hace 5 años. Ricardo no lo podía creer porque él había estado con ella e incluso le había prestado su casaca.

Juntos, la señora y el chico, fueron al cementerio para ver la tumba de Andrea, y cuando llegaron al lugar encontraron la tapa de la tumba movida y la casaca de Ricardo estaba bañada en sangre sobre la tumba.

Un pueblo llamado "Desolación", por: Melody Gutiérrez Montalva

Acabo de inventar una nueva historia.


En una ciudad alejada cerca al mar vivía en situaciones humildes, una población completa. El pueblo se llamaba "Desolación" (poniéndoles a todos sus pobladores con éste nombre, un sello inevitable de soledad y abandono).

Un día común y corriente en aquel pueblo, donde parecía que nada extraordinario ni temible iba a ocurrir se precipitó lo peor.

Un terremoto de 5,5 grados azotó el lugar. Las casas hechas de madera, esteras e incluso de plástico y palos cayeron al piso mientras el terremoto sacudía sin cesar el lugar.

Todos los habitantes del país sintieron el temible movimiento, pero los de "desolación" lo sientieron diez veces más que los demás.

La gente lloraba, gritaba, rezaba, pero yano había nada que hacer frente a la pérdida de sus poquísimas pertenencias. El pueblo estaba tal como su nombre lo indicaba... en desolación.

Luego, cuando el sismo paró, hubo un minuto de silencio en todo el lugar mientras las personas volvían en sí y veían el pueblo debastado. Las caras de preocupación y de tristeza eran perceptibles por donde se mirara.

Uno de los pobladores se volvió para contemplar el mar, que misteriosamente se había retirado...
Una gigantesca ola se estaba formando y cuando la pudo percibir ya era demasiado tarde; todos los pobladores de "desolación" gritaban mientras la ola los cubría por completo; la gente desesperada lloraba mientras otros se ahogaban. Muchos intentaron salir, pero nadie logró salvarse. Toda la ciudad desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Todos, absolutamente todos murieron bajo las aguas de aquél terrible maremoto.

Al pasar el tiempo se construyeron nuevas casas en el lugar, se creó un nuevo pueblo, lleno de organización y tecnología... pero ninguno de ellos pudo vivir tranquilo.

Por las noches los sollozos en todo el pueblo son cosa que no se puede ignorar, los gritos atroces de gente que clama auxilio son desgarradores y las apariciones en el pueblo son cosa que los ciudadanos no pueden ocultar.

Actualemente "Desolación" existe. Por el día es una ciudad con nuevos habitantes, una ciudad completamente normal y productiva y por la noche los antiguos habitantes de "desolación" aparecen para dar fé que existieron y que las aguas del mar les arrancaron la vida.

Aun se escuchan los sollozos, aun se oyen los lamentos.. ningun alma en ese lugar puede descanzare en paz.

lunes, 24 de marzo de 2008

El cementerio

Ésta historia es un relato que escuché alguna vez hace muchos años, creo que fué en el programa que daban antes en el canal 9 titulado: "casos sin resolver".

(Se contó una historia desarrollada en un noticiero de EE.UU)

Hay un cementerio muy antiguo en una de las ciudades de Estados Unidos, el cual además es muy grande. Una noche un taxista se encontraba trabajando por allí durante la madrugada (hora en la que rondaba por aquella zona a la búsqueda de algún pasajero), cuando escuchó un lamento; mientras más se acercba a la puerta del cementerio en su auto, los lamento se hacían más fuertes... Era un hombre que al principio se lamentaba y luego gritaba estrépitosamente, era un grito desgarrador, doloroso... El taxista no sabía lo que sucedía y le pareció muy extraño que aquellos gritos provinieran de adentro del cementerio pues a esa hora el cementerio estaba cerrado y obviamente ninguna persona podía encontrarse aún en el interior a esas horas de la noche; además el grito era tan tormentoso que daba la sensación de que esa persona agonizaba en su dolor.

Por miedo a que sea algún ladrón asaltando a un hombre o queriendo entrar al cementerioa robar, no se detuvo... continuó su rumbo, pero al pasar por la misma puerta del cementerio manejando, pudo ver a un hombre cogiéndose fuertemente de las rejas de la puerta del cementerio y gritando atrozmente. La persona se veía muy mal con heridas en el cuerpo...

El taxista decidió dar informe a la policía de lo que había visto y fueron al lugar de los hechos. No encontraron a ninguna persona gritando -tal como lo había contado el taxista-, pero entre las rejas encontraron pedacitos de piel chamuscada (lo cual era terriblemente extraño).

La piel fué llevaba al laboratorio y fué analizada, el diagnóstico: los pequeños rastros de piel eran pertenecientes a un hombre de aproximadamente 30 años, y lo más curioso... no hacía mucho que la piel estaba en ese estado.. tenía entre 2 a 3 horas. Entonces hace dos o tres horas esa piel quemada aún seguía pegada al cuerpo de alguién.

No se logró reconocer el propietario de la misteriosa piel quemada; y se iniciaron las investigaciones correspondientes pues podía ser parte de un suicidio, o de algún asesinato a los alrededores del cementerio...

El pueblo era pequeño así que se les realizó una prueba de sangre a los pobladores del lugar para compararlos con los restos de piel quemada. Ninguno era compatible.

A un oficial brillante se le ocurrió tomar muestras de las tumbas... todos lo creyeron completamente loco; así que por su cuenta y con la ayuda de algunos oficiales más, averiguó algunas cosas acerca de las personas fallecidas y de los relatos de los cuidadores del cementerio.

Obviamente un cuidador de cementerio tiene muchas historias que contar... y junto con los oficiales hayaron el dueño de aquella piel chamuscada...

Era un hombre que había muerto hace 25 años. Su casa se incendió y murió entre las llamas...

El taxista no quiso volver a pasar por el lugar a esas horas de la noche pero los vecinos dan fé de que todas las noches provienen voces y lamentos de aquél cementerio.

María la marimacha

Ésta es una historia que escuché hace mucho tiempo y es la clásica historia de terror conocida por todos en el colegio, ha pasado de generación en generación, con algunas modificaciones pero escencialmente es la misma... ¿Quién no ha oído hablar de María la marimacha?. No se sabe quién inventó esta historia, o si realmente ocurrió, lo único que se sabe es que ha sido contada generación tras generación.
A continuación compartiré con Uds, la versión que yo conozco:
Hace mucho tiempo, en una ciudad que nada tenía de particular vivían María y su mamá. María era una niña añgo traviesa y le encantaba jugar canicas (bolitas) con los niños por eso le pusieron el apodo de María la marimacha.

Ella solía apostar con los niños jugando canicas y ese día no fue la excepción.
La mamá de María la envío a comprar y le dijo: María traeme una botella de aceite y un kilo de corazón, hoy vamos a comer anticuchos, así que porfavor no te entretengas jugando.
Así María la marimacha enrumbó a la carnicería, pero dando la vuelat a la esquina se encontró con sus amigos y se entretuvo jugando canicas y apostando el dinero que su mamá le había dado hasta quedarse sin nada. Preocupada, María la marimacha no sabía que hacer y mientras caminaba encontró en el piso una botella de aceite vacía; la recogió y orinó dentro de ella y replicó: ¡aquí está el aceite!, ahora me falta el corazón... Así que corrió a la carnicería y le pidió al carnicero que le prestara su cuchillo más filudo, y enrumbó a la casa de su tía.
Entró a escondidas a la casa de su tía cogió el cuchilló, la mató y le sacó el corazón; lo metió en una bolsa y se fue a llevarle todo a su mamá.
Esa noche la madre preparó los anticuchos mientras María veía como eran utilizados los orines como aceite y el corazón de su tía como corazón de vaca.
Todos disfrutaron de la comida. María la marimacha no quiso comer; y se encerró en su cuarto para descanzar. Esa noche sintió como una voz le decía: ¡María la maimacha devuélveme mi corazón!¡María la marimacha devuélveme mi corazón! Era el espíritu de su tía... que la llamaba y la jalaba de los pies... María la marimacha nunca más pudo dormir.